¿Cual es tu mayor preocupación?

¿Cual es tu mayor preocupación?

 

He comenzado este post con una pregunta muy directa. No tanto para que me la respondas (que lo puedes hacer), como para que te la hagas desde la visión Mindfulness.

 

Y para empezar te amplio un poco la pregunta: ¿cuál es tu mayor preocupación ahora? 

 

Si, ahora quiere decir en este justo instante en el que lees esto. Ya estés frente al ordenador o al teléfono, lo primero es que te hagas consciente de este momento. Si estamos hablando de la vida vista desde la atención plena, estamos hablando de vivir en el presente.

 

Por eso la pregunta se ciñe a tu preocupación en este instante. Es muy probable que tan pronto alguien te pregunte sobre lo que te preocupa te transportes mentalmente a otro lugar y momento distinto al que está aconteciendo.

 

La preocupación habitualmente se presenta ante un momento futuro. O sea, un pensamiento, no una realidad presente. Cierto que puede ser un futuro muy claro, como el de aquel monje que sentenciaron a muerte junto con otros. A pesar de saber que sería ahorcado al amanecer, la noche anterior durmió plácidamente. Sus compañeros no entendían esto.

 

Ciertamente hay que tener una gran madurez de “conciencia plena” para poder estar tranquilo en cualquier circunstancia, pero dejo este ejemplo para que veas que realmente, incluso en casos como el del monje, de nada sirve anticiparse y sufrir ante lo inevitable. De esa forma se ahorró unas horas de intenso sufrimiento “por lo que iba a pasar” y descansó tranquilamente puesto que, si finalmente se cumplía la sentencia, de nada serviría preocuparse.

 

Al fin y al cabo, en esta vida sólo vives el momento presente, todo lo demás son fabricaciones de la mente. Del pasado nada más se pueden tener memorias, y aunque también se obtengan resultados, buenos o malos de las acciones o sucesos del pasado, los hechos como tal ya no existen, tuvieron su momento presente que no es el actual.

 

Por otra parte, del futuro tampoco sabes nada. Tan sólo en tu mente puedes imaginar a modo de historia o película lo que va a suceder, pero por muy inevitable que sea ese momento, si es futuro aún no ha llegado.

 

¿Entonces que te queda? El ahora eterno y continuo. Al mismo tiempo, ese tiempo presente está sujeto a las leyes del cambio, en este otro post te hablaba de ello, además de otras. Y esta ley del cambio continuo junto con el registro de tu memoria hace aparecer el tiempo como un concepto lineal en el que avanzas hacia el futuro y dejas atrás el tiempo pasado, aunque si lo analizas detenidamente, siempre es presente.

 

Cuando duermes profundamente sigue pasando el tiempo en el reloj aunque tu no lo vas a registrar en tu memoria pues no estabas consciente del transcurso de ese tiempo. Te darás cuenta al despertar que ha pasado un tiempo, pero si quieres saber qué sucedió en el mundo en ese tiempo, tendrás que preguntar o mirar las noticias. Tu consciencia que registra el presente no estaba. Pero tu ser si estaba, de lo contrario no estarías de nuevo haciéndote consciente al despertar de “quien eres”.

 

Eso también te puede hacer reflexionar de a dónde fueron esas preocupaciones mientras dormías. Como eran pensamientos, estos cesaron en el sueño profundo. Es muy probable que en el momento del despertar, al principio, no recordases “esos problemas”, pero enseguida, al “ponerte el traje” de tu identidad, de nuevo volvieron a tu mente, llenándola de pesar y preocupación.

 

Por eso desde la práctica e integración de mindfulness en tu vida aprendemos a abordar estas cuestiones de una forma diferente a la habitual. Evitamos dejarnos llevar por esa mente que actúa a veces como un caballo desbocado y tomamos las riendas de nuestros pensamientos, reconociéndolos cuando estos se presentan.

 

De eso trata todo este entrenamiento mental llamado mindfulness. Los sucesos tal vez puedan cambiar con una actitud proactiva enfocada a las acciones necesarias para la resolución de lo que entendemos como un problema. Pero esa solución no pasa por anticiparse a lo peor, o por perder la estabilidad emocional en un momento presente vivido con conciencia plena.

 

La solución de fondo no está en que el exterior cambie a nuestro antojo, sino en que nosotros seamos capaces de observar nuestra mente cuando se distancia del momento presente y se enreda en películas que nos alejan del mismo. En ese momento, nuestra capacidad para observar y responder en lugar de reaccionar será el determinante para vivir con una calma interior lo que pueda parecer el aviso de una gran tempestad.

 

Si te das cuenta, en este post no ha hablado de esos posibles motivos de preocupación. ¿Porqué? porque en unos pueden ser debidos a motivos familiares, hijos, familiares enfermos. O pueden ser por motivos laborales, desempleo, malas perspectivas…o por un sin fin de razones que no son más que la misma expresión de un sentir interno. Por eso, nadie te puede decir que te quitará tus problemas o preocupaciones, pues si te dejas llevar por esa mente que busca, siempre aparecerá algo que te perturbe.

 

Por tanto puedes ver que la clave no está fuera, sino dentro, donde puedes operar sobre la forma de gestionar esos pensamientos que conducen a emociones y estados de sufrimiento. 

 

A consecuencia de esta actitud mindfulness, las decisiones tomadas ante esas cuestiones de la vida cotidiana serán tomadas desde una coherencia mayor entre lo que la mente fabrica y lo que nuestro corazón siente.

 

Espero que ante la pregunta ¿cuál es tu mayor preocupación? seas capaz AHORA de responder con una forma que te proporcione equilibrio y calma emocional.

 

Espero también tus comentarios. 

 

Un abrazo!

 

Luis Miguel Colado.

 

 

 

 

 

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