Mindfulness para el estrés

Una de las aplicaciones más populares y usuales de las técnicas de mindfulness es la de reducir el estrés, aquí te explico que puede hacer por ti.

 

 

Primeramente, qué es Mindfulness.

 

En este blog estoy aportando habitualmente información sobre estas técnicas, pero puede que para ti todo esto sea muy nuevo y necesites aclarar ciertos conceptos.

 

El termino Mindfulness o “atención plena” fue desarrollado en occidente a partir del trabajo de un grupo de psiquiatras de la Universidad de Massachusetts y a la cabeza de ellos el Dr. Jon Kabat-Zinn. Estos investigadores recopilaron una serie de técnicas milenarias de origen budista e hinduista en su mayor parte para adaptarlas al tipo de persona occidental y desvincular estas prácticas con credos, dogmas o religiones.

 

Es un bocablo que proviene de la palabra “sati” de la lengua pali. Su significado es el de conciencia, atención o presencia.

 

Estas practicas llevan en desarrollo varias décadas en el mundo anglosajón (años 80) y algo menos en la Europa Occidental y tan solo unos años en España.

 

De este tipo de técnicas ya hay disponibles múltiples ensayos clínicos que avalan la utilidad y beneficios a la hora de tratar situaciones de estrés, asociadas al modo de vida, ámbito laboral o social. Pero no es por ello la única utilidad de estas practicas, las cuales permiten a la persona que las integra en su vida una percepción más calmada de la realidad gracias a la capacidad de observación de la misma que esta práctica nos brinda.

 

Y ya que no quiero entrar en términos demasiado técnicos pues el objetivo de este blog y sus publicaciones es de hacer accesible y comprensible este modo de vida te explicaré de una forma mas amena para que sirve Mindfulness.

 

¿Que puede hacer por ti Mindfulness?

 

En muchos de los encuentros que mantengo con personas, tanto de forma individual como en el trabajo con grupos puedo apreciar que lo mas demandado es una ayuda para lidiar con el estrés al que normalmente estamos sometidos.

 

Todo ese estrés se expresa en forma de ataques de ansiedad, angustia, presión en el pecho o dificultad para respirar, traquicardias, dolores de cabeza, erupciones en la piel y un largo etcétera de síntomas físicos. Tal vez te reconozcas en alguno de ellos.

 

Y en otros casos me encuentro con personas que simplemente perciben su mente como una “maquina de pensar” totalmente autómata sobre la cual no perciben control y que les angustia por ese continuo bombardeo incesante de pensamientos que aparecen.

 

En general toda esta situación proviene de que esa mente ocupada o “mente de mono” como dicen los orientales que se mueve alocadamente de árbol en árbol.

 

Estas personas buscan un alivio a esta situación y mi trabajo es poner en sus manos este conjunto de herramientas.

 

Y básicamente utilizamos dos enfoques:

 

1-La llamada “practica formal” o meditación. Este tipo de meditación que usamos es accesible para todas las personas. Hay muchos falsos mitos y conceptos equivocados en torno a la meditación. Unos piensan que es para yoguis o personas “iluminadas” y que es muy difícil de hacer.

 

Yo te puedo asegurar por experiencia propia que es una práctica de higiene mental muy agradable, fácil de realizar y que trae muchos beneficios. Es una de las dos “patas” sobre las que se asienta todo este concepto de atención plena y por ello ineludible para cualquier persona que desee integrar mindfulness y sus beneficios en su vida.

 

En este blog he dedicado algún artículo sobre cómo hacer la meditación. Una vez desarrollas el habito diario de dedicar a esa práctica unos minutos al día percibes la forma en que conoces mejor tu mente, tus reacciones y formas de responder ante lo que te sucede.

 

Por ello es la “sala de entrenamiento” del musculo mental de la atención y de la observación desapegada y ecuánime de el mundo en que te encuentras.

 

Se trata pues de aprender a desidentificarte de manera obsesiva con tu “Yo” egoico que en muchos casos percibe su entorno como algo agresivo, molesto, irritante u hostil.

 

En mis cursos, talleres o consultas introduzco a mis clientes en la meditación de forma guiada, a través de la observación de la respiración y de la conciencia corporal.

 

2-La llamada práctica informal. Que también se puede entender como atención al presente, y para ello se utilizan una serie de ejercicios para realizar en la vida diaria. Es en nuestro continuo proceder cuando debemos mantener la atención y no dejarnos llevar por los llamados pilotos automáticos.

 

 

En esas actividades que nos parecen rutinarias es cuando nuestra mente divaga entre pasado y futuro ignorando un presente que se despliega ante nosotros. Esta distracción tiene fundamentalmente dos consecuencias; una es que  esos pensamientos improductivos suelen ser referidos a preocupaciones o ensoñaciones sobre deseos futuros, o bien sobre recuerdos, añoranzas del pasado o recuerdos dolorosos. Esto crea sufrimiento e insatisfacción.

 

La otra consecuencia es que al estar absortos en esos pensamientos y estar realizando las tareas de forma autómata la acción no es realizada correctamente, puede ser causa incluso de accidentes o simplemente no ser experimentada de una forma consciente y real.

 

Realmente la causa de mucho de nuestro estrés reside en esa mente que continuamente se distrae. Es cierto que otra de las causas es la misma presión que percibimos del entorno, por ejemplo en el estrés laboral.

 

En esos casos lo que aprendemos con la practica de mindfulness es a tomar conciencia corporal, una de las maneras de anclarnos al momento presente. Mientras estemos conscientes de nuestra respiración y de nuestras sensaciones corporales podremos identificar que situaciones nos causan tensión y malestar, de esta forma, a través de la conciencia corporal logramos mediante la respiración soltar esas tensiones, identificar su origen y sin pretender resistirnos ni luchar contra ellas aceptarlas y dejarlas ir, tal y como aprendemos en la practica de meditación.

 

Otro de los beneficios a largo plazo de la integración de la Atención plena en la vida es el llegar a conocerse mejor. En la medida en que aprendes a observar tus pensamientos, aprendes a responder a ellos en lugar de reaccionar, aprendes más de ti mismo,  y también aprendes a relacionarte con tu cuerpo y la forma en que las emociones actúan sobre el, y todo esto te da la percepción de que estas “viviendo tu vida” a cada momento, con aceptación, amor y cariño hacia ti y hacia quienes te rodean.

 

¿Y si le añadimos un enfoque transpersonal?

Pues en este caso, y dada mi formación en Mindfulness Transpersonal abordaremos aspectos de la llamada “sombra” y del “niño interior” profundizando aún mas en el conocimiento de nosotros mismos, atendiendo esos aspectos olvidados o escondidos de la conciencia que no por ello dejan de aparecer en ocasiones para ocasionarnos sufrimiento.

 

Yo desde aquí te animo a que asistas a alguna de las charlas informativas o talleres que facilito por diferentes lugares de España o bien que busques otros próximos a tu lugar de residencia.

 

Al menos tendrás una primera experiencia para poder comprobar en primera persona si estas técnicas te pueden ayudar. Lo cierto es que la difusión y crecimiento de Mindfulness es progresiva y gana cada vez mas practicantes que lo incluyen dentro de un estilo de vida sano e integral.

 

Espero poderte encontrar en alguno de esos eventos o contacta conmigo por email.

 

También te invito a suscribirte al blog para recibir información sobre los eventos y probar cinco días de práctica gratis.

 

Gracias.