Navidad y estrés con Mindfulness

La Navidad y el aumento de estrés que produce.

 

Todos los sabemos, en realidad la Navidad se ha convertido en un nuevo foco de estrés.

 

Estrés por las compras de los regalos para todos.

Estrés por los atascos en las calles de las ciudades, las colas en las tiendas, en los mercados…

Estrés por los largos viajes para reunirse con la familia y amigos.

Estrés por el encuentro con personas de tu familia con la que en un pasado has tenido “roces”.

Estrés por el gasto excesivo a causa de compras, cenas y fiestas.

 

Y todo eso se supone que se hace para disfrutar y pasarlo bien. Vaya, pues de qué forma ¿no?

 

Si, es cierto que son fechas entrañables que a la mayoría gustan. Bueno, a algunos les sucede lo contrario, no les gustan nada pues les traen recuerdos de seres queridos que ya no están, o que por la gran distancia que los separa no pueden ver.

 

Pero al fin y al cabo, la Navidad es una fecha del año que remueve nuestras emociones. ¡Y de qué manera!

 

Lo que se supone que es una celebración de origen cristiano, el nacimiento de Jesús de Nazaret, se convierte en el gran festival de las compras y en una causa, para muchas personas, de mal estar.

 

Se trata de disfrutar del encuentro familiar. De expresar el amor y afecto hacia las personas que queremos y nos quieren. Eso está bien, forma parte de unas sanas relaciones humanas.

 

Lo demás sobra. El estrés sobra, la preocupación por el gasto sobra, el arrepentimiento por los excesos cometidos en el cuerpo sobra, el desencuentro con otros familiares sobra.

 

Por mi experiencia, sé que la práctica de Mindfulness o Atención Plena ayuda a gestionar todo eso.

 

Por un  lado te da herramientas para no dejarte llevar por el estrés en esos momentos en los que parece que no hay tiempo, que hay mucha gente comprando en todos sitios y sientes que vas contra reloj.

 

Y por otro lado te da herramientas para estar presente de una forma consciente en el trato con los demás; ya sea el personal de las tiendas, tu familia y amigos, las demás personas que encuentras, etc.

 

Y también para darte cuenta de que tal vez no necesitas beber o comer tanto para celebrar algo. Estando con la atención plena a estas situaciones evitas esos excesos de los que luego te arrepientes.

 

Vivimos condicionados en gran parte por nuestros recuerdos y memorias anteriores. Entonces, cada año por Navidad, de igual forma que sacas de una caja los adornos del año pasado, sacas de la caja de tu memoria el mismo modo de hacer las cosas y de reaccionar ante ellas, esto es, de forma automática.

 

En Mindfulness prestamos mucha atención a los pilotos automáticos. Y evitamos esos automatismos que nos alejan de una vivencia consciente del momento presente. De una forma fresca y nueva, sin ser condicionada por costumbres o repeticiones de ocasiones anteriores que sólo existen en la memoria.

 

Tal vez esperas que te de una clave aquí de cómo gestionar la Navidad y estrés con Mindfulness. Podría darte varias, pero no es el objetivo del post, ni es la forma de entender la práctica de Mindfulness. De nada sirve que te apliques varias “píldoras Mindfulness” de forma puntual, y luego volver al piloto automático.

 

No obstante aquí te dejo el enlace a un antiguo post con una de esas píldoras para que la pongas en práctica estos días y veas su utilidad.

 

La práctica de Mindfulness es un modo de vida. Este modo de vida incluye la práctica habitual de unos minutos al día de meditación, y luego en el resto de la vida cotidiana, del uso de técnicas para mantener la atención plena, tanto al mundo exterior como a tu respuesta emocional ante él.

 

Con la atención plena nos entrenamos en observar, fuera y dentro, todo lo que sucede.

 

Aprendemos a verlo desde una posición algo desapegada, sin por ello dejar de vivirlo intensamente, pero a la vez conscientes de que forma parte de un escenario siempre nuevo y cambiante, en el que somos a la vez actores y espectadores.

 

De esta forma no te dejas llevar por los diferentes sentimientos y emociones que estas fechas tan especiales pueden aparecer. Te limitas a observarlos y dejar ir a aquellos que no tienen ningún beneficio ni interés para ti.

 

Aprendes a discernir, entre lo real, lo que sucede y la interpretación de tu mente basada en recuerdos, juicios o prejuicios.

 

Esos recuerdos que hacen que lo pases mal en estas fechas. La añoranza de un ser querido que no está provoca sufrimiento. No se trata de olvidar a esos que no están, se trata de ser conscientes de que ya no pertenecen a este momento presente. Su vida tuvo su estado físico en el que se encontraron con nosotros, pero la aceptación de la realidad de la vida implica ser uno con lo que es este momento.

 

Este momento es el que és, y es nuestra falta de aceptaciòn o de apego a personas o situaciones las que generan el sufrimiento. Evitar sufrir por esas ausencias no es traicionar la memoria de esas personas. Honramos su memoria sabiendo que formaron parte de nuestra vida en otro momento y que en nuestro corazón tenemos un lugar para ellos, pero los pensamientos de pasado hemos de dejarlos ir, y estar presentes con las personas y situaciones que hay en el presente, así honramos a lo que sucede y a quien nos acompaña ahora, el único momento en el que discurre nuestra vida.

 

He empezado este post hablando de la Navidad y el estrés, y lo he terminado abordando el tema de las personas que sufren en estas fechas por una pérdida o una ausencia. Como ves todo gira en torno a nuestras emociones y nuestra respuesta a ellas, y el dolor o tensión que nos pueden generar.

 

La serenidad y el equilibrio en la vida lo alcanzamos a medida que aprendemos a observarnos y evitamos dejarnos arrastrar por una mente ansiosa de emociones, sensaciones o incluso conflictos. 

 

Mi recomendación es que incluyas la práctica de Mindfulness en tu vida. A través de la meditación y las demás técnicas podrás entrenar tu mente para esa atención y esa capacidad de observar tus respuestas a las situaciones cotidianas.

 

La Navidad es una época entrañable, puede ser un buen momento para instalarnos de forma muy presente en el ahora, siempre que tengamos la sabiduría de contemplarla como una parte más del viaje de la vida.

 

¡Te deseo de corazón una feliz Navidad consciente!

 

Gracias por compartir este post y dejar tus comentarios.

 

Luis Miguel Colado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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